La vida sin teléfono móvil

La vida sin teléfono móvil

[Translated by Jorge Martínez—original English version here]

Broken iPhone

Hace más o menos un año, escribí en mi blog:

¡Vaya!

¿Tragedia, o por fin una excusa para dejar de “estar siempre disponible” y traer mi vida de vuelta?

Lo más seguro es que acabe comprando otro teléfono móvil, pero podría ser interesante ver qué pasa mientras tanto…

Ya ha pasado un año, todavía no tengo teléfono móvil y es estupendo.

¿Por qué sin móvil?

Como programador, necesito largos periodos de tiempo sin ningún tipo de distracción para concentrarme al máximo y ser productivo. Tener un teléfono móvil se convirtió pronto en una pesadilla conforme mi cartera de clientes iba creciendo. Recibía una llamada más o menos cada media hora, lo que afectaba negativamente a mi trabajo ya que tenía que empezar de nuevo una y mil veces y, cada vez que me ponía manos a la obra, el teléfono sonaba de nuevo.

¿Apagarlo o, peor aún, no cogerlo? La gente me acusaba de ignorarles a propósito. Aun devolviéndoles la llamada, me decían cosas como: “¿Y si hubiera sido una emergencia? No eres de fiar”, bla, bla, bla.

Vale, ¿y ahora qué?

Cuando decidí aprovechar la oportunidad de deshacerme del móvil de una vez por todas, estaba algo asustado. Tenía miedo de que los clientes se quejaran y llevaran su negocio a otro sitio.

Entonces pensé: “De acuerdo, podría perder el 50% de mi clientela pero apuesto que, como mínimo, seré un 100% más productivo, de modo que ganaré lo mismo (¿a que tiene su lógica?).

¿Sabéis lo que pasó? No perdí ni un solo cliente (y sí, fui como mínimo un 100% más productivo de lo que solía ser).

Tu móvil ya no es tu amigo

Recuerdo que mi padre tenía uno de esos teléfonos “ladrillo” de los años 90, como los de Wall Street.

Por aquel entonces, yo solía salir bastante a diario con mis amigos. Ninguno tenía móvil pero, de alguna manera, éramos capaces de quedar todos los días.

Al cabo de unos años, me hice con uno de los primeros Nokia (tiempos en los que tu móvil todavía era tu amigo). Lo usabas para quedar con la gente, si te quedabas sin gasolina o se te pinchaba un neumático, etc. En general, usabas el móvil para tu propio beneficio.

Entonces, algo ocurrió

Quizás porque todos compraron uno, no lo sé, pero tener un móvil (y no hay duda de que hoy en día tienes que tener uno) empezó a ser sinónimo de estar disponible las veinticuatro horas del día. Esto quiere decir, no para ti, sino para los demás, que da lo mismo que sean las diez de la noche un domingo que las siete de la mañana. No importa: debes estar siempre ahí para que los demás puedan contactar contigo. ¿Esto es algo bueno? No lo sé, pero es lo que más odiaba.

Mi teléfono pasó de ser mío a ser de mis clientes, familia, amigos, bancos, agentes de seguros y desconocidos que se equivocaban de número y me llamaban las veinticuatro horas del día para contarme sus problemas y necesidades, todo ello en detrimento de mi propia necesidad de no ser interrumpido.

El correo electrónico es tu amigo

No tener teléfono móvil significaba buscar una forma de comunicación alternativa.

Por supuesto, lo primero que me vino a la cabeza fue el correo electrónico y Skype.

Me encantan ambos. La razón principal es que puedes decidir cuándo hablar con la gente, sin que se sientan ofendidos porque les ignoras. Mientras que si no contestas el teléfono inmediatamente les estás ignorando a propósito, nadie se queja si respondes un correo electrónico a los veinte minutos o incluso unas horas después de recibirlo. Puedes comprobar tu correo electrónico mientras te tomas un descanso y, en general, lo usas para comunicarte cuando puedes y como quieres.

Además, con el correo electrónico, Skype y los mensajes estoy casi siempre disponible pero son mucho menos invasivos que un móvil (por ejemplo, no suenan ni vibran) y, lo más importante, nadie espera que le responda al momento -aunque lo suela hacer- de manera que, si no estoy disponible, no  pasa nada.

Así que, les dije a todos que ya no tenía teléfono móvil y que me enviasen un correo electrónico en lugar de llamarme.

¿Por qué te llama la gente y cómo puedes ayudarles?

Justo después de romperse mi móvil, empecé a pensar sobre ello: “¿Ahora qué? ¿Cómo se pondrá la gente en contacto conmigo? ¿Por qué me llaman normalmente? ¿De qué otra forma puedo abordar sus problemas?

Resulta que, el 99,99% de las llamadas que solía recibir eran poco importantes o inútiles. Pronto me di cuenta de que, aunque la mayoría de la gente me llamaba por muy diversas razones, rara vez se trataba de algo de suma importancia.

Porque están aburridos

La gente te llama cuando tiene algún tiempo muerto, como estar conduciendo, en el tren, esperando a alguien, etc.

Obviamente, esto no es más que una pérdida de tiempo. Sin embargo, nadie me ha enviado jamás un correo electrónico sin un motivo real.

Porque son vagos

Ellos podrían resolver sus problemas por sí mismos, pero siempre es más fácil llamarte.

Un buen ejemplo de algo que me ocurría bastante: alguien olvidaba su contraseña y me llamaba para que se la recordase de nuevo. Eso implicaba interrumpir lo que estuviese haciendo (normalmente programando) y buscarla, literalmente, entre cientos de correos electrónicos y archivos. El asunto es que ya le había enviado su contraseña hacía unos días y todavía estaba ahí, esperando en su bandeja de entrada. Desde que estoy ilocalizable, son ellos mismos los que resuelven sus problemas (por ejemplo, buscando en su bandeja de entrada).

Con el correo electrónico, a la gente le da más pereza escribirme que intentar resolver el problema por su cuenta. Jamás he recibido un correo electrónico preguntando por una contraseña.

Porque es una emergencia

Esto es algo a lo que todos hacían alusión: ¿Y si es una emergencia? Por su puesto, si hay una emergencia quieres estar disponible.

El asunto es que, lo estoy.

No estoy ahora más ilocalizable que cuando solía tener un móvil.

Además, en mi caso, la mayoría de las emergencias casi siempre resultaban ser falsas alarmas.

Antes de enviar un correo electrónico (de nuevo, requiere más esfuerzo), la gente se asegura de que realmente es una “emergencia”: ¿Tu sitio web no carga? ¿Y Google? ¿Tampoco carga? Normalmente, .

Porque están aburridos

¿Ya lo había mencionado antes? Bien, es que me ocurría mucho.

Mi vida sin teléfono móvil

Entonces, después de un año ¿cómo es mi vida sin teléfono móvil?

Es horrible.

Si quedo con alguien, por ejemplo, a las seis, y llega tarde, solo tengo que esperar ahí leyendo algo en mi iPad.

En el trabajo, empiezo y termino lo que estoy haciendo, en lugar de hacer parones cada diez minutos para contestar una llamada. Como consecuencia de ello, acabo en cinco horas en lugar de en ocho, y no necesito buscar nada más que hacer para sentirme productivo o tener tiempo extra.

No he vuelto a saber más de los problemas de la gente, especialmente cuando después de varias horas, me daba cuenta  de que se trataba de una falsa alarma.

Si estoy cenando con mi mujer, no puedo dejar el móvil encima de la mesa, ni jugar al “Ruzzle”, ni tan siquiera contestar una llamada y empezar a hablar alto o decir que estoy cenando y no puedo hablar. En realidad tengo que disfrutar de la cena y mantener una conversación.

Me encanta.

One thought on “La vida sin teléfono móvil

  1. Me quedo con esto:
    Un bebé es algo que llevas dentro de ti durante nueve meses,
    en tus brazos durantes tres años y en tu
    corazón hasta el día que te mueras- Mary Mason :) ¡Un saludo!

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